Una de las recomendaciones actuales más habituales con respecto al sueño de los bebés es la de no ponerles almohada. Recuerdo que esto a mis padres, y no digamos ya a mis abuelas, les sorprendía bastante pues en su época era normal que los bebés tuvieran su almohadita y todos los juegos de cama incorporaban sus correspondientes tres piezas. Por poner almohada, la ponían hasta en el carrito.
En cualquier caso, la recomendación de no usar almohada parece bastante lógica: su uso no proporciona una curvatura natural a la espalda del bebé. Además, algunos médicos añaden que podría suponer un riesgo en bebés pequeños que se voltearan y no pudieran volver a su posición inicial, igual que podría ocurrir con mantas o edredones, de los que también se aconseja prescindir.














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